Por Jose Alejandro Fawcett G

Un amigo que conozco hace muchísimos años me escribió a mi WhatsApp para darme la noticia que recientemente se había convertido a Cristo, cosa que me alegró porque estuvo dentro de los primeros a los que les predique de la salvación,  no obstante a las pocas semanas volvió a escribirme y me hizo la recurrente pregunta que muchos se hacen:

¿debo vivir bajo la ley o la gracia?

Después de la pregunta de mi amigo me dedique a evadirlo para no entrar en polémicas pero sentía en mi corazón que debía responderle pues no era una pregunta capciosa sino más bien era la pregunta de un niño espiritual, así que decidí pensar en la respuesta y ella vino de parte de Dios.

Llame a mi amigo y le dije “hola, ya tengo la respuesta a tu pregunta” comencé por mi frase favorita “los tiempos cambian pero los principios nunca” seguidamente le afirmé que no se trata de abolir la ley ni de vivir en ella dado que hay leyes del antiguo testamento que aun están vigentes en nuestra nueva vida de creyentes pese a que vivimos bajo la gracia.  Continúe diciéndole: por ejemplo:

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No hurtarás.

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

… no codiciarás la mujer de tu prójimo… ni cosa alguna de tu prójimo. Éxodo 20: 12-17

Son algunas de las leyes mosaicas y aunque ya no vivimos bajo su cobertura estas mismas son principios y estos no mutan por la gracia por el contrario son más fuertes cada día.

Uno de los ejemplos más claros que existen en donde la ley y la gracia se unen es cuando el Señor Jesús da una magistral lección a los fariseos acerca del día de reposo.

En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo;[a] y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer.

Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.[b]

Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre;

cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?

¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo[c] los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo,[d] y son sin culpa? Mateo 12:1-5

Los anteriores versículos contienen leyes pero también desbordan de gracia y están unidos por algo que conocemos como principios divinos.

Antes que mi oyente al otro lado de la línea telefónica me refutara le dije: “se que estarás pensando en el diezmo”,  a lo que respondió titubeando, y le volví a explicar, pues el diezmo es un principio que va mas allá de la ley porque la palabra de Dios dice:

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7

Hay momentos en la vida en que se mezclan la ley, los principios y la gracia y son indivisibles por ejemplo en la ley de gravedad que dice:

“La fuerza de gravedad en la tierra y los objetos se atraen y esta atracción es una fuerza. Su intensidad depende de la cantidad de masa que tienen los objetos.

Los cuerpos que tienen mayor masa son atraídos por la tierra con una fuerza más intensa. A esta fuerza s le llama fuerza de gravedad, a la cual comúnmente se le dice peso.” Tomado de https://www.editorialmd.com

Así las cosas, la ley de gravedad es una ley misma porque esta comprobada científicamente, pero también a su vez es gracia porque la palabra de Dios dice:

El extiende el norte sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada. Job 26:7

Por lo tanto, para el caso de este ejemplo la ley de gravedad también es un principio que esta por encima de todo prejuicio.